El cortometraje "Los Hombres y el Río" narra la historia de seis hombres, que en distintos tiempos y espacios, viven algunas pérdidas particulares en torno al río Mapocho. Intenta indagar acerca de la torpeza masculina en materias emocionales. Considera las propias fragilidades y omisiones. En opinión de Omar Zúñiga su dorector y guionista "tendemos a evitar decir lo que tenemos que decir. Por otra parte, aparece la ciudad de Santiago y su río, lugares en los que estos seis hombres se pierden y se despiden".
¿Dónde surge la motivación de contarnos una historia que está vinculada al río que cruza la ciudad? A mí me gusta Santiago, que es la ciudad en la que vivo. Muchos en mi entorno tratan de mirarla en menos. A mí me gusta lo rara que es, lo un poco de todo que es, el collage, el caos, el Transantiago, no sé. Tiene un poco de todo, su identidad icónica es algo que no está muy claro, el cerro San Cristóbal, la Virgen, el Mapocho, la cordillera. El río es un fenómeno visual interesante porque parte desde muy arriba en las montañas y llega hasta más allá de Pudahuel. Atraviesa la ciudad de oriente a poniente, un torrente medio porfiado y cada vez más sucio mientras baja, vestido de europeo en el centro, vestido de chileno en Renca, de nada en otras partes. Un tránsito que está ahí, que se lleva todo, que crece en invierno. El intento en la película es hacer un abordaje visual y verbal del río, como uno de los ejes que integra este Santiago y a las personas que lo habitan. Lo anónimo de todos los santiaguinos tiene como denominador común los espacios compartidos, y el río es uno de ellos, por eso la sujeción de estos personajes a este espacio. Además se alude al agua, a lo que se va, a las despedidas, a las transparencias y opacidades en distintos momentos de la vida, distintos indicios que intentan conectarse con el significado de ese río y de su importancia para los personajes. Para uno es la imagen que les hace recordar su país, para otros es un espacio oculto, para otros es un ritual esporádico, en fin, experimentar como construir un punto de vista acerca de una ciudad a partir de uno de sus atributos visuales más presentes.
¿Te parece que El Mapocho, es un río olvidado, al que miramos con desprecio en Santiago? No sé si desprecio, pero al menos tiende a pasar inadvertido para los que habitamos la ciudad. Nos falta el uso de los espacios públicos, apropiarnos de ellos, no sé, tomar sol en un parque en Providencia. Creo que construimos comunidad, ciudad, cultura, utilizando los espacios que están ahí, pasivos, esperando a que alguien los visite. Tengo un hermano de siete años, que de hecho actúa en el corto, siempre gozamos yendo al Parque de las Esculturas o mirando las gaviotas en el Puente Pedro de Valdivia. Es demasiado raro que haya gaviotas allí, pero es algo digno de mirar, nuestra ciudad y darse cuenta de las cosas entretenidas que tiene, de esos detalles. De hecho tengo un par de cosas escritas con esas gaviotas.
¿Viste una oportunidad en tu película? ¿Podrías decirnos cuál? Considerando el contexto en el que se inscribe –es el proyecto de título con el que salí de mi escuela- creo que las oportunidades más importantes son las que se pueden encontrar en torno a la posibilidad de experimentación, en torno a lo que quieres decir, en torno la capacidad de generar un discurso propio. La suerte de ese contexto es el que no tiene que sujetarse a un parámetro quizás comercial, quizás inducido por otros factores. No sé, un ejemplo de esto es el que escogí deliberadamente a seis actores más bien anónimos, antes que otros que tuvieran alguna figuración mayor, aunque pudiese haberlo hecho de ese modo. Me hacía mucho más sentido en torno a los personajes, que no tienen nombre, y que están perdidos en esta ciudad en la que dialogan, el que fuesen llevados a la narración por actores igual de anónimos que ellos. Un detalle como ése permite pensar en que ese tipo de elecciones no van a poder realizarse siempre y cuando quieras, sobretodo considerando las condiciones de nuestra propia industria. En fin, esa oportunidad de estar en una tierra de nadie, y de enfrentarla desde las ideas, es algo que ojalá pueda repetir más adelante.
¿Cómo reclutaste a tu equipo de realización y de producción? ¿Qué buscabas en ellos? Aquí pasan distintas cosas. Por un lado, están los actores, cara visible de la producción, que los llamé particularmente, exceptuando uno sólo, el del hermano menor, para quien se hizo un casting. Cuando uno escribe imagina rostros, actitudes, gestos, tuve la suerte de contar con ellos desde antes así que pude darme ese lujo de llamarlos, a cada uno. El equipo técnico de la pre-producción y rodaje se compone de amigos invitados y personas de mi escuela que estaban haciendo su práctica interna (dinámica que consiste en una cierta cantidad de horas de trabajo para proyectos que se den dentro de ella), además de la productora, Angie Zúñiga, que también era su proyecto de título. Además un gran amigo a cargo de la fotografía y el montaje, Francisco Anwandter, y otro par de amigos a cargo del intenso trabajo de diseño de sonido en post, Gabriel Bize y Marco Ulloa. Ahora, cada uno de ellos también fue llamado por distintas recomendaciones. Lo que buscábamos en general era la capacidad de sintonizar con un proyecto determinado, con una energía narrativa determinada, no sé, en un momento todos sabían que prendas de ropa podían caber dentro de la imagen y qué no, por ejemplo. Es bueno que todos sepan hacia dónde va todo, y que favorezcan eso desde sus propias áreas, el sonido, el arte. Para algunos era su primer rodaje en un standard de rigor, pero no fue para nada una desventaja, sino que se dio esta motivación en todos para sacar la película adelante del modo adecuado. Incluso para pasar una noche de invierno completa a la intemperie, congelados entre el café y unos tragos de ron. Lujo de equipo.
¿Qué equipos y softwares utilizaste y por qué? Para el rodaje propiamente tal ocupamos una cámara Sony HDV HVR-V1U, que es nueva y graba en 24p progresivos reales, una heredera de la Z1. Se portó bastante bien en general, con el trípode correspondiente. Bueno, obviamente todo el mix de aparatos de sonido, entre lavalieres y caña y mixer para el registro digital, también de Sony. Además se arrendaron luces y un grip de auto para una de las historias. El material se editó en alta en un G5 con Final Cut, de ahí nos robamos el audio para hacer el diseño de sonido final en un Protools corriendo en PC, mientras el postproductor de video terminaba su pega en su propio G5. Al final, de vuelta al G5 de inicio para terminar de montar el corte final con el audio y la imagen definitivos y hacer las copias. Todo esto porque los computadores de montaje y de post eran del montajista y del post-productor, mientras que el resto de los equipos eran de la escuela (excepto los arriendos). Así, haciendo un collage de varias cosas, se logró el corte final. Yo no me manejo casi nada en Final Cut, uso Avid, pero aquí me tocó ser más espectador del proceso entonces no fue tan grave. Ahora todo está en el disco duro de un amigo, le suplico todos los días que no lo borre.
¿Cómo preparaste tu película? Hicieron por ejemplo varias versiones de guión, storyboard, listas de tomas, planos de planta, etc? La película como proceso total tomó algo así como la mitad de este año, desde marzo hasta agosto, aproximadamente. Al principio eran sólo tres líneas escritas en un cuaderno, lo que derivó el guión, cuya tercera versión fue la definitiva, ahí me ayudó mi gran partner Julio Rojas en hacer algunos cambios que, si bien eran pequeños, ayudaron mucho a la narración, a la presencia del río. Después, en lo visual, pasa que a mí me gusta saber los planos con anterioridad, no cedo mucho a la improvisación al respecto. La asistente de producción del equipo, Magdalena Parodi, maestra del Freehand, hizo antes un storyboard conmigo, que fue el que nos guió durante el proceso. Ahora, al momento del rodaje cambié algunos de esos planos por algunos que parecían funcionar de un mejor modo, así que quizás hubo un poco de improvisación en realidad, pero no tanta, en proporción de cantidades al menos. Había un presupuesto, un guión técnico, una hoja de llamados, etc., nada demasiado fuera de lo normal.
¿Cuánto costó tu película y cómo se financió? La película costó algo así como USD $1.200, más o menos. Aquí se hicieron varios malabares. La escuela, claramente, nos prestaba los equipos de manera gratuita, así que hubo una reducción de costos por ese lado. Luego, nadie de los actores o del equipo técnico ganaba dinero, así que lo que gastamos era catering, bencina para mover varios autos, producción, arriendos. Así, después de esos –pocos- recortes, terminamos poniendo en aporte directo el dinero la productora y yo.
¿Cuál fue la experiencia dentro de tu película más compleja o que requirió más dedicación? Podrías contarnos porqué? En términos de producción pasó que una historia requería un auto a toda velocidad por el túnel de Costanera Norte y también el uso del Aeropuerto. Allí la productora sufrió, pero pudo sacar todo delante de todas maneras. Pero en realidad, lo que yo creo más complejo es la dirección de actores. Es difícil lograr que sus trabajos de manera individual puedan estar puestos al servicio de algo común, de un tono y estilo determinados. En ese sentido el rol del director es demasiado importante para que eso se lleve a cabo del modo adecuado. Hicimos varios ensayos antes del rodaje, en las locaciones incluso. El cine como mecanismo narrativo es un amplificador brutal, todo lo que se captura se ve mucho más grande e intenso en pantalla. Uno tiende a olvidarlo, a exceder intensidades, o a la inversa, pecar de demasiado minimalismo. La línea es difícil de encontrar o de definir, y es una de las variables complejas que de un modo u otro tienes que trabajar, y que cuesta mucho solucionar.
¿Cuál crees que es la mejor manera de conseguir que una película sea vista? ¿Prefieres la ruta de los festivales, la televisión por cable o alguna otra cosa? Bueno, ante todo creo que es distinto hablar de un largo que de un corto, que tiene posibilidades de distribución considerablemente menores, por un asunto de condiciones de la industria en la que todos trabajamos. Una película es mucho más vendible en distintas ventanas, un corto tiende a limitarse a la circulación en festivales o a programas especializados. De todas maneras, a mí me gustan los festivales porque es una manera interesante de mostrar los cortos ante un público que pone mucho de interés propio, que presta atención cuidadosa a lo que haces. Y en Chile hay cada vez más de ese público, lo que es una buena tendencia. Ahora, creo que lo ideal es ampliar en términos meramente cuantitativos el público que pueda ver los cortos, o los trabajos que se están haciendo, ya sea por muestras en festivales, o por televisión por cable, en fin, me da igual, pero creo que lo mejor que se puede dar es que más personas puedan verlo. Hace poco el corto estuvo siendo emitido por el canal de la Cámara de Diputados, muy cordiales lo contactaron y lo solicitaron, fue bueno, porque más personas pudieron verlo por el cable o incluso por Internet en vivo en ese momento. Es bueno que hayan iniciativas como éstas, que permitan ampliar los públicos, como por ejemplo lo que hizo Retaguardia con Snob: las personas podían comprar el DVD en cualquier parte y llevárselo a su casa y acercarse más a lo que se hace en producción audiovisual dentro de nuestro país.
Finalmente, ¿qué nos puedes decir sobre tus planes futuros? ¿Qué opciones ves para seguir adelante? ¿Seguirás haciendo cortos y luego intentarás crear un largometraje o hay algún otro camino que puedas tomar? De ahora en adelante queda hacer mucho de lo que pueda hacer, hay un par de proyectos de largo más a largo plazo y que estoy digiriendo, pero es pecar de inocente creer que saldrán un plazo muy corto. Así que estaré trabajando hasta ese entonces. También tenemos un proyecto con unos amigos y pretendemos hacer algunas cosas juntos, así que a por el trabajo en equipo al parecer.
:: SINOPSIS
Seis hombres. El río. Un padre va de excursión junto a su hijo. La parte alta, una naturaleza cordillerana y un paseo de domingo. Es la última vez que lo harán. Deja a su mujer y ella tendrá la custodia. Dos hombres se encuentran en uno de los puentes sobre el río. Es de madrugada, hace frío. Uno no podrá seguir viendo al otro. Está casado. Y la situación se hace insostenible. No hay nadie en la calle excepto ellos y sus lágrimas. Dos hermanos van rápidamente camino al aeropuerto. La autopista, al lado, bajo y sobre el río. Uno de ellos se va de Chile porque su familia no lo quiere dentro del país. El otro tuvo la desagradable tarea de tener que ir a dejarlo. Despedidas. Tristezas y el agua.
:: Sobre el Director
Nace en Santiago, en 1985. Director Audiovisual de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile, terminando la Licenciatura en Estética en la misma universidad. Ha trabajado como realizador para Biografías en Canal 13 y adaptando guiones para Tres son Multitud, además de realización de cortometrajes y videos (‘Manzana’ gana el primer lugar en Transferencia, Festival de Videoarte, ‘Última Comunión’ estuvo presente en la muestra de nuevos formatos para Festival Mutek, y ‘Los hombres y el río’, su primer cortometraje de ficción, ha estado en festivales como SANFIC3 Santiago Festival Internacional de Cine, y el 14º Festival Internacional de Cine de Valdivia). También es crítico y colaborador permanente del sitio lafuga.cl. Actualmente, ha finalizado el guión de su primer largometraje, escritura financiada por el Fondo de Fomento Audiovisual (recientemente seleccionado para el concurso de guiones inéditos en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana, Cuba).
FICHA TÉCNICA
Título Original: Los Hombres y el Río Director y guión: Omar Zúñiga Hidalgo Director de Fotografía y Montaje: Francisco Andwanter Dirección de Arte: Magdalena Maino Sonido: Antonio Luco, Soledad Santelices Diseño de Sonido: Gabriel Bize y Marco Ulloa Asistencia de Dirección: María Jesús Martínez-Conde Producción Ejecutiva: Christian Aspee y Rodrigo Moreno Producido por: Angie Zúñiga Asistencia Producción: Magdalena Parodi Duración: 19:12 Año: 2007