EL Cielo, la Tierra y la Lluvia, ópera prima de José Luís Torres Leiva en cuanto a ficción está situada en los increíbles paisajes de Corral y Valdivia. A través de una bella fotografía propone un cine de esencias y atmósferas en el que la historia “se desliza como en silencio…”, según el director, es un filme de “paseos” mentales, virtuales, de cámara, a pie, en automóvil, en transbordador, entre otros.
Personajes aparentemente simples, pero con complejos mundos interiores constituyen el elemento humano del film. La vida y las relaciones de estos personajes, sus silencios, sus encuentros, sus caminatas y trabajos constituyen la trama estrechamente vinculada al paisaje. Es una visión de la soledad, no como una consecuencia negativa, sino como un proceso de aprendizaje interno.